01/10/2020

Prostitución, la esclavitud más vieja del mundo

Escrito por La prima de la Emma

En estos tiempos que estamos viviendo y sin querer caer en el pesimismo, tengo la sensación  que la lucha por los derechos de las mujeres y en concreto en el ámbito de la prostitución, es como si se estuviese librando una guerra silenciosa de la cual no se quiere hablar. 

En plena crisis capitalista y dentro de este mundo patriarcal, se empiezan a escuchar muchas voces sobre la regularización de la prostitución sin tener en cuenta y escuchar a la mayor parte de esas mujeres que viven dentro de ese mundo tan horrible.

Después de 10 años colaborando con una pequeña ONG que apoya a mujeres en riesgo de exclusión social, la mayor parte provenientes de la prostitución, dándoles un techo, ayudándolas con la alfabetización, cursos, apoyo psicológico, información de sus derechos,  compañía y un sinfín de ayudas, me voy a permitir el lujo de opinar sobre este asunto.

Me parece vergonzoso llamar trabajo a la forma más brutal de explotación y violencia de género y en algunos casos tener que oír que las abolicionistas somos unas “mojigatas”, igual es que aún hay que explicar que abolición no es igual a prohibición.

Como es posible que sólo se de publicidad a ese pequeño grupo de mujeres que han decido libremente dedicarse a ello, que pasa con todas las mujeres (la mayor parte, hasta un 90%) que vienen de otros países, que nadie sabe que existen, de las que nadie se preocupa, a las que sólo se les mira o crítica y nadie se molesta en ayudar, a esas no se les da voz, no se les escucha o es que no interesa ¿?

Es muy duro escuchar a mujeres que se pasan horas y horas diarias confinadas en pisos, calles etc…sin ningún control. Es tremendo oír como el estar con un hombre media hora es como si fuese un día entero,   dedicadas a satisfacer las avenencias de hombres que las utilizan para hacer con ellas lo que quieren ya que tienen carta blanca para insultarlas, violarlas, amenazarlas,  agredirlas, penetrarlas sin control, incluso a peticiones de toma de drogas durante los servicios y para que, para que ese dinero sirva sólo para pagar esas habitaciones que les  alquilan los proxenetas y así nunca poder salir de ese triste y cruel mundo. Creo que es un colectivo invisible y debido a ello es vulnerable a vivir situaciones de violencia en todas sus dimensiones como la trata de seres humanos con fines de explotación sexual.

Pienso que regularizar la prostitución no traería más que un aumento de trata de personas, peores condiciones de vida ya que esto crearía un sub-mundo más cruel y  esta explotación sexual lo único que implicaría sería más ganancias al estado español y a las grandes mafias, abusando de la sexualidad de mujeres y niñas, y revocando sus derechos a la dignidad, la igualdad, la autonomía, y el bienestar mental y físico, sin contar las mujeres que probablemente matarían y que desgraciadamente nadie sabría.

Reflexión, la prostitución es una cuestión de poder patriarcal y de dinero no de sexo y con este poder pueden comprar un sí a cualquier relación vejatoria  que  destruye la vida de millones de mujeres y niñas en el mundo no ayudándolas a salir nunca de la pobreza.