18/01/2021

Los huevos de la serpiente. Desde 1930 hasta nuestros días

Escrito por Iñaki Astoreka y Luis Fuentes

“España es un basurero de nazis. Aquí se han refugiado todos. Apelo a la juventud para que sepa lo que es el nazismo, la xenofobia y el racismo. Lo que nos trajo y lo que nos puede traer”.

Esta frase fue pronunciada en enero de 1995, por Violeta Friedmann, superviviente del campo de concentración de Auschwitz.

Después de finalizada la II Guerra Mundial las llamadas potencias vencedoras juzgaron al nazismo en el proceso de Nuremberg y al parecer se acabó todo. En Italia casi todo se escenificó con la ejecución de Benito Mussolini y de su amiga Clara Petacci.

Significó la derrota militar de ambos regímenes, pero no de su ideología. El poder nazi no se quedó cruzado de brazos. Organizó una importante fuga de muchos de sus miembros, en España como ya queda dicho los diferentes estamentos que componían el régimen incluido miembros de la Iglesia, amparándose en su “caridad cristiana” por cierto generosamente retribuida.

El paso de página se demostró con el nombramiento del Secretario General de las Naciones Unidas (ONU) Kurt Waldheim, austriaco, que perteneció a una unidad de las SS, que había actuado en los Balcanes en 1943 en la eliminación de judíos y civiles yugoeslavos.

También numerosos destacados nazis participaron en puestos importantes y secundarios de la nueva administración alemana, al igual que en Italia y otros países europeos.

La extrema derecha fascista no solamente existe en España, otros países con mas o menos presencia son Alemania, Francia, Italia, Austria, Holanda, Bélgica, Finlandia, Suecia, Grecia…

Del franquismo queda una ideología que se ha transmitido de generación en generación.

El refugio que les esperaba era entre otros países Argentina, Chile, Brasil y concretamente en EE. UU. donde acogieron a científicos que habían colaborado con Hitler y sus secuaces. Su contribución en América latina fue el adiestramiento a las policías en métodos de tortura, ejemplo los carabineros chilenos.

Del franquismo queda una ideología que se ha transmitido de generación en generación.

En el Estado español, cuarenta años de ideología franquista y fascista, han calado profundamente en la sociedad y la manipulación en la enseñanza mirar los años de 1939 a 1978 y también después.

La enseñanza durante 1939 a 1978, consistió en la ideologización de una niñez y posteriormente de una juventud hija de los ganadores de un golpe de estado.

Para el poder dominante ello era fácil, habían sido los “triunfadores”, era su credo y sus descendientes fueron dignos de su ideología transmitida a través de los años.

Lo sufrimos hoy en día, declaraciones de miembros del ejercito en reserva o no, las enseñas y calles franquistas siguen estando presentes en la vida. La tozudez de representantes políticos y jueces en no reconocer y poner trabas a una Ley de Memoria Histórica, desvelando cuanto ha calado en los sectores privilegiados en nuestra sociedad.

Los mayores derrotados militarmente tenían que aceptar que su papel en aquella sociedad era el de hombres y mujeres marginados.