Contra la ‘Desmemorización’

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Iñaki Astoreka

Torcuato Fernández Miranda, mentor del rey Juan Carlos I, manifestaba el 20 de diciembre de 1973 "Hemos olvidado la guerra, en un afán de construir la paz entre españoles; pero no hemos olvidado ni olvidaremos nunca la victoria"

Este era y fue la concepción que se adoptó en la Transición, el continuismo de un régimen y de un traslado de una dictadura a una "Monarquía Parlamentaria". Uno de los precios a pagar fue una amnistía que borraba las atrocidades cometidas por la dictadura. Y así ha sido y continúa. Los herederos políticos y económicos de aquel régimen siguen detentando toda la herencia recibida para que no haya nadie que pretenda romper aquello de atado y bien atado. La prueba es la negativa del Partido Popular a condenar la dictadura y a saltarse la aplicación de la Ley de la Memoria Histórica de diciembre de 1977. Una Ley por cierto, coja, pero más vale esto que nada.

Solamente tenemos que escuchar o leer todas las frases despectivas dedicadas a los familiares de los desaparecidos y la simbología que puebla las calles de los pueblos ciudades incluyendo los despachos de algunos ayuntamientos, que encima se vanaglorian de ello. La semilla del tardo franquismo sigue fructificando, pues no solamente se trata de las personas-reliquias del antiguo régimen sino jóvenes cachorros que siguen al pie de la letra la lactancia recibida.

Su coartada es sencilla para estos, yo no había nacido y no me cuentas historias del pasado, yo particularmente las he oído y sufrido

Prosigamos con el concepto de desmemorización.

Resulta paradójico que las asociaciones memorialistas hayan sido las que hayan franqueado la muralla erigida por los sucesores de la dictadura. No hay que desdeñar las particulares denunciando a quienes con cumplen su cometido y respeto de la Ley, en varios casos a nivel particular se han denunciado a localidades que conservaban en nombre de los pueblos en incluso en despachos del alcalde con símbolos del dictador y otros congéneres

En referencia a las asociaciones se han propuesto a diversos Ayuntamientos, Diputaciones o Parlamentos Autonómicos medidas que han hecho llevar acciones al respecto en cumplimiento de la Ley de Memoria Histórica acciones al respecto. En otros con la retirada de símbolos fascio franquistas o en otros sumándose a la querella argentina contra los crímenes del franquismo.

Pero hete ahí que en algunos lugares, y hablo de la comunidad a la que pertenezco y más concretamente a la Villa en que resido, haya sido necesario llevar a juicio para la retirada de dichos símbolos. Aún quedan restos erigidos en su momento, no retirados pendientes de no sé qué informe. No lo entiendo. Esto no depende de informes encargados a tal respecto, es una decisión política que no admite discusión. La Ley de Memoria es la que es y no se puede buscar subterfugios al respecto.

En nuestra comunidad y más concretamente en Bizkaia que es donde me muevo, ha habido excepciones muy dignas de consideración y han tomado medidas al respecto. Retirada de símbolos, cambio de callejero, placas de los portales, etc.

Se han dictado ordenanzas a tal respecto y no se han mostrado tiquismiquis al respecto.

Ahora en el Parlamento Español, si no me equivoco se está tratando de desclasificar documentos para analizar el transcurso de una historia manipulada y conocer detalles hasta ahora ocultos. No sé si se llegará tarde, ya que también habría que investigar quien o quienes los que dieron la orden de destruir numerosos documentos que les pondrían al pie de los caballos y que mediante el conocimiento de los mismos, su Ley de Amnistía no la habrían podido aplicar. Bien sabían lo que hacían aquellos carniceros.

Hecho este paréntesis, reflexiono sobre la paja en el ojo ajeno y la viga en el mío, o como se diga.

En mi Ayuntamiento y en mi comunidad, hay cargos públicos y partidos de que se vanaglorian de haber contado en sus filas con militant@s murieron y fueron represaliad@s por luchar por la libertad, según reza la escultura de "La Huella", en el Monte Artxanda, sinceramente no veo ninguna celeridad en aplicar una Ley que data de hace nueve años.

No comprendo esta larga espera, ni que intereses pueden concurrir, en llevar a la práctica lo que muchos ciudadan@s están esperando y que no admite demora.

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