Repasando los datos de 2018

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Endika A. Amundarain

Estamos acabando el año y medios de comunicación, gobiernos e instituciones nos ofrecen su análisis sbre lo que ha supuesto el 2018. Nosotras no vamos a ser menos y en este espacio os ofrecemos el nuestro. 8 datos.

  1. 100 trabajadores y trabajadoras muertas, 33 por amianto. Desde 2014 la cifra no ha dejado de crecer, igual que los beneficios empresariales. Nos pagan por trabajar, no por morir trabajando o sufriendo lo indecible. Es una cifra que debería escandalizar a cualquiera, pero los medios no la van a llevar a los titulares. La vida de la clase trabajadora no vale nada para esta gente.
  2. En Euskal Herria peninsular, 385.000 pensionistas son pobres. Después de toda una vida trabajando, se condena a nuestras mayores a la miseria. Mientras, los políticos del "no se puede, no es viable" tienen sueldos de 90.000 euros anuales, a la vez que nos recomiendan hacernos una EPSV. A esto se le llama ser caradura.
  3. 9 de cada 10 contratos firmados son temporales. Esto implica, de media, cobrar 10.000 euros anuales menos que con contrato fijo. Y además, imposibilita tener una vida digna; si los sueldos son de miseria, se vive miserablemente.
  4. La mitad de las mujeres trabaja a tiempo parcial forzado, de media cobran 6.000 euros menos que los hombres. Para que quede más claro, es como si desde el 3 de noviembre las mujeres trabajaran gratis.
  5. En Euskadi somos las campeonas estatales de horas extra no pagadas, detrás de Ceuta y Melilla.El 56% de las horas extra no se pagan, lo que supondría casi 4.000 personas con empleo.
  6. Nos dicen que el desempleo está al 10%, lo que no nos dicen es qué tipo de empleo es: precario, mal pagado. No vaya a ser que queden como unos vendehumos.
  7. Ahora andan escandalizados porque la tasa de natalidad está en mínimos históricos. Empleos precarios, discriminación de la mujer en el empleo y la imposibilidad de vivir una vida digna, son tres elementos que forman el cóctel de la baja natalidad. Para una mujer, el mero hecho de ser madre la discrimina más en el empleo, la precariza aún más. Pero las instituciones se quedan sólo con el dato, obviando las razones que originan ese número.
  8. La riqueza se la están llevando unos pocos. De la riqueza que una trabajadora crea, el 40% se la lleva directamente el empresario. Las trabajadoras pagamos impuestos, pero ser rico desgrava. Eso sí, el sistema fiscal, ni tocarlo, no vaya a ser que esos ricos, que ya tienen su dinero en paraísos fiscales, se marchen.

Para una trabajadora, la suerte está en haber llegado a fin de mes; y tal como pintan las cosas, el año que viene no va a traer nada bueno. Ya lo empiezan a decir esas instituciones, que a nivel macroeconómico vamos a peor. "Desaceleración" lo llaman.

Para acabar, la lucha de clases, que nadie nombra, sigue su curso. Seguimos recibiendo palos, pero seguimos resistiendo. Nos queda trabajor por delante para que la clase trabajadora pase a la ofensiva. En ello estamos.

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