El martes 30, charla de Carlos Taibo en Azpeitia

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Vivimos en un planeta finito, por lo que nuestros recursos naturales son, lógicamente, limitados. Mientras tanto, los gobiernos se empeñan en lograr un crecimiento de la economía constante. Esto no es posible ni sostenible.

El agotamiento de las materias primas energéticas (petróleo, gas natural, carbón) acompañadas de una demanda cada vez mayor de las mismas, el cambio climático, el aumento demográfico, o la escasez de agua, son sólo unos ejemplos que nos indican que nos dirigimos de forma ineludible hacia un colapso del sistema si no hacemos algo al respecto.

Las fuentes no renovables de energía, de las cuales dependemos dramáticamente, se caracterizan por ser agotables y por ser causantes de diferentes tipos de contaminación, incluidos los vinculados con el cambio climático. Si hoy renunciamos al petróleo, al carbón, o al gas natural, no quedará nada de nuestra civilización termoindustrial. El transporte, la alimentación, el vestido y la calefacción se vendrían abajo. Según una estimación, de no contar con estas materias primas energéticas no renovables, un 67% de la población planetaria perecería. Sin embargo, las energías limpias siguen sin tener el desarrollo que las hace imprescindibles.

El agotamiento de los recursos no afecta únicamente a las materias primas energéticas, sino a todas las materias primas. Los metales no renovables son imprescindibles en la producción de energía, la fabricación de maquinaria, o de vehículos de transporte. También la industria electrónica depende de minerales que se hallan en proceso de agotamiento. Por poner algún ejemplo, hemos empleado ya el 95% del mercurio disponible, o el 80% del plomo, la plata y el oro, en un escenario marcado por el incremento de la demanda de los 28 minerales considerados estratégicos. Según una estimación, es probable que 88 recursos naturales se hallen en situación de penuria permanente antes del 2030. Hoy se pierden anualmente en el planeta 120.000km cuadrados de superficie forestal, un 40-50% más que una década atrás. Hay que acabar con el consumo del despilfarro.

Todo esto viene acompañado de un crecimiento demográfico y de una radicalización de las desigualdades sociales sin precedentes. Entre 35.000 y 40.000 personas fallecen cada día por el hambre o enfermedades relacionadas con el hambre. Mientras todo esto ocurre, las tres personas más ricas disponen de recursos equivalentes a los 49 estados más pobres. Cabe destacar también la feminización de la pobreza: el 70% de los pobres y el 78% de los analfabetos son mujeres.

Entre tanto, nuestros gobiernos continúan con la estrategia de saqueo y expolio en beneficio de las grandes corporaciones y sus intereses.

De todas estas cuestiones extraídas de su libro, Carlos Taibo, escritor y profesor de ciencias políticas de la UAM, nos hablará en la presentación de Colapso. Capitalismo terminal, transición ecosocial, ecofascismo”.

El acto se realizará el martes 30 de mayo a las 19:00 en San Agustín kulturgunea de Azpeitia. Organizan Azpeitiko gaztetxie, elkar-ekin, CNT y Lumaltik.

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